Un look que tuvo su momento.
Como muchas otras series que hoy pueden resultar infumables esta obtuvo un notable éxito de audiencia en el momento de su emisión. Estábamos en plenos 80 y nuestro paladar era menos exquisito y exigente que ahora. La serie dejo huella, hubo quien en un ejercicio de travestismo mecánico le metió en la parte frontal de su vehículo el mismo juego de luces de aquel flamante Pontiac Firebird, los más intrépidos incluso llegaban a imitar la vestimenta de su protagonista, tarea complicada pues el amigo Hasselhoff tenía muy buena percha y casi dos metros de altura. En todo caso y a modo de gratitud por todas aquellas entretenidas sobremesas sirva esta simpática canción de Ladilla Rusa como un sentido homenaje.


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